Gargantas de La Vera

 
Garganta de Tejea

Garganta de Tejea

Introducción. Situación, origen y geomorfología.

Al pie de las Sierras de Tormantos y de Gredos se desarrolla un pedestal inclinado con una entidad morfológica muy bien definida que constituye La Vera. El factor que más condiciona esta comarca es el brusco tránsito y gran desnivel entre las cumbres de las Sierras, con cotas cercanas a 2.500m, y la depresión del Tiétar-Campo Arañuelo, que cae hasta los 300m.

En estas condiciones el piedemonte sólo representa una estrecha orla al pie de las verticales laderas. Su superficie está muy retocada por la erosión y tiene mayor pendiente que otros pedimentos. Las laderas de la cordillera están horadadas por profundas gargantas, con torrenteras que se precipitan literalmente desde las cumbres de Gredos hacia el valle, entre las que destacan, según nos desplazamos de este a oeste, las Gargantas de Alardos, Minchones, Gualtamino, Cuartos, Jaranda y Pedro Chate, tributarias del Tiétar por su margen derecha.

Desde la carretera EX-203, entre las poblaciones de Madrigal de la Vera y Jaraíz de la Vera, en el norte de la provincia de Cáceres, se puede acceder a las gargantas anteriormente citadas con relativa facilidad.

Se trata de cursos de agua permanentes con máximos torrenciales muy marcados, normalmente de origen nival (de nieve), en algunos casos nivopluvial y pluvial (de lluvia).

En general, las gargantas presentan rección norte-sur, con perfil transversal en V muy marcado en la zona próxima a Gredos, conforme se desciende se va suavizando hasta llegar a su desembocadura en el Tiétar. El perfil longitudinal es irregular con escalones y saltos, asociables a importantes fracturas que atraviesan transversalmente las gargantas. Estos cambios bruscos dan lugar a rápidos y cascadas situados a distintas alturas formando lagunas en su base.

Asimismo, las aguas van labrando pozas y hoyas en el roquero, puliéndolas después para generar formas singulares. A la salida de estas gargantas se depositan extensos conos de deyección constituidos por los gigantescos bloques y bolos de granito que arrastran los torrentes y que se esparcen en una amplia morfología de abanicos aluviales.

Las gargantas de la Vera, presentan un lecho rocoso granítico que se va erosionando progresivamente, encontrando los característicos bolos graníticos heterométricos y redondeados a lo largo de los torrentes. Dependiendo del recorrido y distancia de transporte se localizan distintos tamaños de bolos. En este tipo de cauces, los elementos morfológicos menores, como son saltos y cascadas, dan lugar a formas determinadas por sobreexcavaciones locales que se traducen en pozas. Estas se localizan en zonas de fuerte pendiente longitudinal donde existen rápidos regulados por la red de fracturas. Las formas sumergidas se denominan pozas o marmitas de gigante, existen marmitas de distintas dimensiones, según el estado evolutivo en el que se encuentren, algunas de ellas de gran espectacularidad y belleza.

Garganta de Alardos (Víctor)

Garganta de Alardos (Víctor)

Desde el punto de vista litológico y, a grandes rasgos, el Sistema Central está constituido por un gran batolito de composición mineralógica relativamente uniforme, pero con importantes diferencias texturales. La formación plutónica de la comarca corresponde a un granito biotítico, de grano medio a grueso, con algunos megacristales de feldespatos. Son abundantes los diques de cuarzo que atraviesan los granitos, el de la Covacha es muy destacado por sus cristales. Las rocas de esta zona han estado sometidas a importantes esfuerzos tectónicos que se traducen en deformaciones, roturas y recristalizaciones de los minerales que las componen como es el caso del cuarzo y los feldespatos.

La formación de las gargantas guarda relación con una etapa de activación tectónica regional (Sistema Central), que reactivó el relieve, dando lugar a una etapa distensiva posterior al final del Mioceno. El ajuste diferencial de bloques con subsidencia de alguno de ellos produjo escalones que afectan a los cauces. La importante energía cinética de las aguas, junto a los bloques rocosos que transportan, produce una erosión lineal predominante del río.

La importancia de las Gargantas de La Vera principalmente es de índole geomorfológico siendo muy represantativas entre los ríos de montaña de Extremadura.

Las Gargantas de Alardos y Minchones. El Chorro de la Ventera.

Desde la carretera EX-203, partiendo del límite provincial entre Cáceres y alto con la Sierra de ávila y siguiendo siempre en dirección a Plasencia, se puede acceder a la Garganta de Alardos donde se comprueba la presencia de gran cantidad de bolos heterométricos, de hasta 2 y 3 m, de naturaleza granítica, ocupando el propio cauce. Esta garganta toma sus aguas de las gargantas de Tejea y Sauce.

Conforme se avanza entre Madrigal de la Vera y Villanueva de la Vera se atraviesa la Garganta de Minchones que presenta, en la zona de intersección con la carretera, una menor proporción de bolos graníticos y un perfil menos encajado que la anterior.

A media ladera de la sierra, en un arroyo tributario por la izquierda, se localiza el Chorro de la Ventera, una zona accesible desde Madrigal de la Vera y Villanueva de la Vera a través de pistas forestales, donde se puede contemplar un salto de agua o cascada condicionado por la presencia de discontinuidades o fallas en el terreno. El conocido chorro se localiza sobre el Arroyo de la Ventosa metros antes de su desembocadura en la Garganta de Minchones, este lugar es habitualmente frecuentado y utilizado por los lugareños como zona de esparcimiento. Para acceder a él desde la garganta se atraviesa un pequeño cañón conocido como Canal del Diablo.

La Garganta de Gualtamino. La Cascada del Diablo.

En la Garganta Gualtamino, tomando un camino que sale a la izquierda de la mencionada carretera (EX-203) y tras recorrer unos 150m , se alcanza un mirador desde donde se obtiene una vista panorámica de la denominada Cascada del Diablo, como ejemplo de salto condicionado por la presencia de una fractura en el seno del sustrato rocoso granítico.

Se produce un escalonamiento que, con el paso del agua, produce la existencia de cascadas y saltos que van erosionando el sustrato dando lugar a marmitas de gigante de dimensiones variadas, algunas con diámetros de varios metros. Desde este punto se puede contemplar asimismo la transición entre el piedemonte de la Vera y el Campo Arañuelo.

La Garganta de Cuartos.

En la Garganta de Cuartos, junto al puente que la atraviesa, se aprecia el trazado del cauce con gran número de bolos graníticos heterométricos.

En la zona alta, concretamente en la Garganta de la Meñas (afluente por la izquierda, junto con la Garganta de la Hoz, de la Garganta de Cuartos), es evidente el control estructural de este torrente, observable en los sorprendentes saltos de agua y cascadas que forman en su base lagunas.

De especial relevancia es la Garganta de Cuaternos o de las Meñas donde se encuentran los Chorreros del Charco Redondo y La Polvorosa poco conocidos, difícilmente visitables y únicamente visibles desde sus cercanías y en vista aérea. El agua cae en sucesivos saltos, cuatro principales y otros menores, únicos en toda la Vera, alguno en su parte central supera los 65 m de caída, ramificándose en su último tramo.

La Garganta Jaranda.

En el entorno de la Garganta Jaranda se pueden localizar buenos puntos para contemplar la mayor parte del recorrido de este cauce desde su inicio en las cumbres de Gredos hasta prácticamente su desembocadura.

Desde la población de Guijo de Santa Bárbara, siguiendo la senda conocida como Camino Viejo de Castilla se puede acceder a la zona alta de la garganta y comprobar como discurre encajada en los materiales graníticos que atraviesa. En este tramo presenta un valle en forma de V, para pasar progresívamente a pendientes más suaves, hasta tornarse en un valle más abierto aguas abajo. Se deduce el control estructural de esta garganta dado que se encaja a lo largo de una importante fractura de dirección NNE-SSO.

Desde el mirador situado en la carretera que va desde Guijo de Santa Bárbara a la EX-203 se obtiene una buena panorámica de la mayor parte de la garganta.

La Garganta de Pedro Chate.

Entre las poblaciones de Cuacos de Yuste y Jaraíz de la Vera se atraviesa la Garganta de Pedro Chate. Subiendo hasta Garganta de la Olla, junto al puente de la carretera que conduce al Monasterio de Yuste, en la Garganta Mayor (tramo alto de la Garganta de Pedro Chate) es posible observar formas erosivas sobre el sustrato granítico conocidas como marmitas de gigante así como una sucesión de cascadas y lagunas condicionadas por la presencia de discontinuidades que afectan a los materiales de este zona.

En este caso el factor geológico dota a este paraje de mayor atractivo e interés para el visitante.

Fuente: Junta de Extremadura (documento PDF original)

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